Desde hace unos años que caí en una espiral, con la sensación de que me iba ahogando entre todo lo que me rodeaba. Hice varias cosas para combatir esa sensación, desde pastillas hasta actividades que funcionan, como el Yoga, la natación, el ayuno, la meditación, etc. Un día llegué a un punto que me proponía deshacerme de todo, ya he botado cosas antes, y muchas, usualmente cuando me abrumo demasiado pero, siento que de forma incorrecta, al final siempre me quedaba con muchas cosas, me enfocaba en lo que no necesito, lo que no uso, lo que ya no sirve. Mi gran problema son la ropa y los libros, tiendo a conservar ropa con significado emocional y separatas de la universidad de cosas que quiero recordar, así como libretas de dibujo. Aunque llegaba a ordenar un poco todo no llegaba a desechar lo suficiente como para no volver a acumular, considerar que otra actividad a la que tiendo es al reciclaje, el problema no es el reciclaje, el problema es no hacer algo útil con lo reciclado.
Decidí que quiero que mi espacio quede vacío, quiero despertar y ver sólo lo que necesito, detesto que las cosas siempre tengan polvo, tener demasiadas cosas hace que todo se llene de polvo, si tuviera a alguien que limpiara y ordenara mi dormitorio por mí, perfectamente, todos los días, cosa por cosa, quizás ni pensaría en deshacerme de todo pero, no es el caso. Estoy segura porque lo siento, que las cosas cuando se acumulan y no se mueven pasan a un estado de letargo, generando energías negativas, como si pesaran sobre uno, como si te aplastaran, supongo que su energía se estanca y se vuelve espesa; debe ser por eso que cuando hacen limpieza profunda en mi sala o cuando pintaban la casa y movían todo sentía claramente una energía distinta, como si el aire se renovara, tiene sentido, al mover las cosas el aire pasa y refresca las zonas que antes no podía por estar ocupadas o cubiertas. Deshacerme de todo ocasionaría el movimiento constante de las cosas ya que sólo me quedaría con lo que uso y lo que me hace feliz, las que muevo constantemente, generando por lo tanto, que la energía y el aire circule entre los objetos todo el tiempo.
Decidí hacer el cambio de forma correcta, compré el libro "La Magia del Orden" de Marie Kondo, a ver que dice la experta. A mediados del 2017 escuché sus indicaciones para ordenar la ropa interior y me ayudó bastante con el tema ya que siempre me había traído problemas y perdía mucho tiempo ubicando las medias, el método me funciona hasta el día de hoy bastante bien, pensé que con el tiempo iba a dejar de organizar pero, extrañamente se volvió un hábito automático en mi, asumo que es por la sensación de bienestar que tengo cuando abro el cajón y veo todo ordenado.
Todo empezó un martes, el libro de Marie indica comenzar por la ropa pero, la ropa es algo que emocionalmente me fatiga demasiado y lo hago cada cierto tiempo, por lo que decidí comenzar por el segundo punto: los libros, papeles y separatas, ya que hace mucho quería hacerlo.
El libro indica que hay que sacar todo de las estanterías, separarlo en categorías y preguntarte si te sirve o no, he sacado de mi vida 10 bolsas se basura, libros y separatas que ya siendo sincera sé que no voy a leer, entre bolsas gigantes y pequeñas, al punto de que me he quedado sin bolsas. Podría haber tirado más, pero me detienen los libros que no son míos y tengo de devolver y los libros que le servirían a cualquier estudiante de arquitectura o ingeniería. Decidí que sólo quiero quedarme con una estantería, no quiero tener más de lo que entre cómodamente en esa estantería.
Mis conclusiones hasta el momento:
El truco para mi, es comenzar a tirar y ver como te sientes con eso, al principio cogía las cosas y como toda mi vida, volvían los pensamientos de: "estas separatas las debo revisar antes de tirar", "estos papeles de reciclaje me sirven para mis dibujos", "éste libro lo compré y no lo terminé", etc... Pero, una vez que comencé a meter todo en la bolsa no paré hasta llenar y llenar todas las bolsas que pude; llegó un punto en que deseché sin pensarlo porque, empiezas a sentirte bien y a identificar que es lo que te hace bien quedarte y de lo que te hace bien deshacerte.
Libros y revistas: Separé lo que me quiero quedar, lo que no es mío y debo devolver, lo que quiero donar y lo que debo botar, Me quedé sólo con 12 libros de lectura general, entran en un espacio de 30cm de ancho x 30cm de alto, no quiero rebasar ese espacio, hay cinco que me faltan leer, los otros son libros recurrentes. Me quedé con algunos libros y revistas visuales de consulta de la carrera, que en verdad extrañaría si no tuviera ya que los busco constantemente, deseché aquellos de los que encontraría la información en internet, sin pensarlo dos veces. Conservé mis cómics y postales especiales.
Separatas: deseché todo porque hace años que las guardo y no la reviso, guardé sólo unas 3 de estadística porque es un tema que me gusta, lo revisé bastante el año pasado y la información está ordenada.
Cartas y fotos: Creo que la razón por la que la gente no tira cartas a la basura es porque no la consideran basura, yo decidí quemarlas, quemarlas no me genera ninguna emoción negativa. Con respecto a las fotos, decidí desechar las que odio, sin pensarlo dos veces.
He pasado 3 días dando vueltas, cuando sacas todo puede resultar confuso, es como estar en medio de un mar bravo, las cosas quieren hundirte. Es horrible, me embargó una sensación de opresión, desesperación de botar y botar cosas y sentir q no hay cuando acabar. Pasé todo un día y una madrugada terminando de recoger las cosas que tenía que botar. Ya está todo empaquetado esperando salir de casa. Cuando desperté por la mañana sentí mucha paz, la zona del escritorio se veía más clara.
Ahora procederé con la ropa.
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